NOVELAS DE JAVIER OLIVA

ESTA PÁGINA CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE LAS NOVELAS DE FRANCISCO JAVIER OLIVA GIL PUBLICADAS EN LEDORIA

LA TORRE DEL GALLO

   Diego Alcaraz regresa a su Sigüenza natal después de haber estado perdido durante cuarenta años en los desiertos de Afganistán. Tras ser rescatado de su propio olvido, un examen médico determina que su memoria está afectada por el Síndrome de Korsakoff, una enfermedad que trastoca su percepción del tiempo. Las más de cuatro décadas que han transcurrido desde su marcha se diluyen en la mente de Diego haciéndole creer que tan sólo han pasado unos pocos años.   Diego Alcaraz regresa a su Sigüenza natal después de haber estado perdido durante cuarenta años en los desiertos de Afganistán. Tras ser rescatado de su propio olvido, un examen médico determina que su memoria está afectada por el Síndrome de Korsakoff, una enfermedad que trastoca su percepción del tiempo. Las más de cuatro décadas que han transcurrido desde su marcha se diluyen en la mente de Diego haciéndole creer que tan sólo han pasado unos pocos años.

   El impacto emocional que sufre el anciano enfermo cuando toma contacto con la novedosa realidad de mediados del siglo XXI, le desorientan de tal manera que sólo es capaz de recordar con nitidez los años de su infancia y juventud en la Ciudad del Doncel.

   El regreso del resucitado supone todo un acontecimiento en Sigüenza, pero no todos sus habitantes están cómodos con su presencia. Parece que algunos quisieran que continuase perdido y olvidado, que tan sólo perdurara su recuerdo como el héroe ausente que fue, una aventura a la que Diego se vio abocado después de la violenta desaparición de Violeta Márquez de Coca durante el verano de 1999 en un pueblo en el que, hasta entonces, nunca pasaba nada.


EL COOPERANTE

  Cuando Héctor pisa Guinea Ecuatorial parece un cooperante más entre los muchos que llegan al país cada verano para colaborar en proyectos que desarrollan varias ONG. Su destino es Nabaveng, un pequeño poblado en el interior de la zona continental, un lugar aislado donde trabajará en la construcción de una nueva escuela junto con sus dos compañeros. Nadie conoce sus verdaderos propósitos ni hasta dónde está dispuesto a llegar por conseguirlos.
  
Los primeros días de su estancia en el poblado, Héctor logra asentar su falsa identidad frente a Cova y Arturo, y convencerles de su interés por llevar el proyecto adelante, por colaborar con ellos en alcanzar los objetivos que la ONG les ha marcado. No tardará en compaginar con maestría profesional esa labor desinteresada con sus auténticas intenciones. Los primeros pasos le llevarán a conocer otros poblados y a otros cooperantes, entre ellos a una mujer que afectará a su autocontrol y desestabilizará sus emociones.
  
Sobreponiéndose a las circunstancias, deberá manejar un sinfín de situaciones imprevistas cuidando siempre de no quedar al descubierto y cumplir así con su cometido: acceder a “Santa Isabel”, una antigua hacienda colonial a las afueras de Bata habitada por un extraño hombre que jamás abandona los muros que la protegen del exterior.
  
Lo que Héctor no puede ni siquiera intuir es que el verdadero peligro para sus planes no está en el interior de la selva o en las complejas redes clandestinas que manejan su propia vida.


CRUZAR EL RÍO

  Francisco Javier Oliva nos regala una historia que habla de la condición humana en el éxito y en el fracaso, en los días de vino y rosas o en aquellos en los que nunca sale el sol, una fotografía en la que los triunfadores no aprenden a vencer y los perdedores se empeñan con ahínco en naufragar; es una novela que transcribe nuestra propia vida de manera honesta y fiel a la realidad cotidiana, aquella que cualquier lector palpa con los dedos de su mano a diario, en la que el llanto se mezcla con la risa y la crueldad con la ternura, o donde el odio se confunde con el amor, una visión cruda que plasma esa infinita gama de grises que nos rodea.
   El resultado es un retrato preciso de la actualidad en la que destaca por encima de todo la calidad humana de las personas y su capacidad para sostener con esfuerzo ?o eliminar sin contemplaciones? las relaciones afectivas, familiares o sociales que todos necesitamos para sentirnos personas. La novela nos sumerge en la dignidad y en la estupidez humana, en su egoísmo y en su generosidad, y lo hace a través de un mundo que lucha por regenerarse.
   Pero Cruzar el río es también un guiño a la esperanza, una invitación a ser trasgresor e inconformista, un espejo donde mirarnos a nosotros mismos a través de los ojos y la lengua mordaz de sus personajes para seguir avanzando.
   La maestría del autor para transmitir sentimientos y sensaciones en esta historia tan desgarradora como entrañable fue meritoria y reconocida por el jurado del Premio Fernando Lara de Novela en su XVII edición.


LO QUE ESCONDE TU MANO IZQUIERDA

  ¿Alguien puede afirmar con rotundidad que un funeral nunca podrá ser considerado como un momento agradable? Quizá acudan a él personas felices por saber que el difunto, una persona normal sin grandes peculiaridades, jamás volverá a cruzarse en su camino. Tal vez nuestra ignorancia no nos haya dejado descubrirlas pero estén siempre ahí, sí, sentadas junto a nosotros en todos los funerales.
   Como asistentes a unas exequias siempre tendríamos que preguntarnos si sabemos exactamente a quién estamos llorando, si pondríamos la mano en el fuego por el fallecido o nuestros sentimientos se ven traicionados al estar atravesando unos instantes de duelo. Es más: ¿tenemos la absoluta seguridad de que lo conocíamos profundamente o, por muy cercano que fuera a nosotros, en realidad no recordamos más que su imagen idealizada? Y esa imagen, ¿era la que él quería mostrarnos o acaso percibíamos una distinta? Pudiera ser que ni él ni nosotros estuviéramos en lo cierto.
   Lo que esconde tu mano izquierda es una novela sobre el mundo de las apariencias, un caleidoscopio de puntos de vista sobre la vida de Ladislao Torres Setién, una persona de la que todo el mundo guardaba opiniones y pareceres demasiado dispares entre sí para ser tomados como ciertos. El lector irá perfilando su retrato a través del testimonio silencioso e introspectivo de once asistentes a  su multitudinario funeral, once visiones distintas que dibujan la imagen de un hombre que pareció vivir once vidas diferentes. Las apariencias nunca mienten pero jamás dicen la verdad. ¿Quién era en realidad Lalín?