NOVELA DE AMBIENTE TOLEDANO

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LAS SEMANAS DEL JARDÍN

   Las semanas del jardín narra la peripecia de un grupo de personas en torno a Miguel de Cervantes y a una obra suya, jamás publicada, titulada igualmente Las semanas del jardín, en los primeros años del siglo XVII. Ana del Valle, una joven caprichosa, de familia acomodada y muy amante de las buenas letras, será la principal responsable de la trama de persecuciones, acoso e intrigas motivadas por este libro que no llegó a existir, y que provocarán la inquietud y el desasosiego en el propio Cervantes y en sus amigos y familiares. Junto a Ana del Valle, el platero Renán y el jaque Solano, que actúan a sus ódenes, crearán un ambiente opresivo que mostrará la vulnerabilidad humana reflejada en la figura del autor del Quijote, cuya serena vejez se verá revolucionada y distorsionada por estos tres personajes y por sus inquietantes movimientos en torno a él y a su libro Las semanas del jardín.
    Junto a los protagonistas desfilan también, por las páginas de la novela, toda una corte de pícaros, matones, intrigantes, prostitutas y nobles; así como poetas, autores de teatro, intelectuales y otros artistas. En sus páginas se mezclan los personajes de ficción con algunos de los más importantes hombres y mujeres de la cultura española de principios del XVII (Lope de Vega, Salas Barbadillo, el Greco, María de Zayas...), creando un cuadro que recrea las formas de vida de aquel siglo del Barroco, lleno de esplendor y de decadencia, de contrastes y claroscuros.
    La narración pretende ser, además, una reflexión sobre la soledad en la que Cervantes vivió, sobre la sensación de desamparo de sus últimos años y sobre un pasado que oscila entre las glorias militares de Lepanto, el cautiverio en Argel y una vida azarosa y poco gratificante que se mezcla, en la ficción de la novela, con la inquietud y el desasosiego que le aportan las acciones enigmáticas de sus perseguidores.
    Más que una novela histórica, Las semanas del jardín es un relato de intriga en el que se ha respetado la verosimilitud, tanto de los hechos conocidos de la vida de Cervantes como de la realidad cotidiana de una España agridulce en el amanecer del siglo XVII, cuando comenzaban a tambalearse los pilares de una hegemonía que siempre contrastó con la vida difícil de los españoles anónimos..


CARCAMUSAS DE MUERTE (2017)

    Santiago SASTRE

     El detective privado Augusto Alpesto decide irse a vivir a Toledo después de un fracaso matrimonial. Los primeros casos que se le presentan están relacionados con una infidelidad, una baja laboral fraudulenta y un adolescente “difícil”. Después abordará la terrible agresión que sufrió el director de una sucursal bancaria y que la policía no logró resolver. Esta es una novela negra disparatada, provocadora, irónica, que tiene la ciudad de Toledo como escenario. No sólo pretende enganchar al lector con el desarrollo de un argumento, sino que también ofrece otros ingredientes con el fin de hacerle disfrutar.


DURO CAMPO DE BATALLA

   Fue voluntad de Garcilaso el distinguir y separar la memoria de sus varios episodios amorosos con clara rotundidad, hasta el punto de que, en sus églogas, cambió tres veces de nombre para evocarlos. Así, se llamó Nemoroso al recordar su amor por Elisa, la recién descubierta Beatriz de Sá. Tomó el nombre de Salicio para expresar el desdén y traición de Galatea, la sin par Guiomar Carrillo. Y Albanio quiso denominarse para rememorar su juvenil pasión por Camila, su prima, la monja Magdalena de Guzmán.
    Y he ahí el motivo de que, al novelar la vida amorosa del toledano, la autora no haya escrito solamente un libro, uniendo y mezclando en él los avatares pasionales de Garcilaso, sino que, al igual que el poeta diferenció en sus églogas a sus amadas, ella ha optado por dedicar una novela a cada una de las damas. En el año 2005, apareció El dulce fruto de la primavera, donde se dio pormenorizada cuenta del amor del toledano por Guiomar. Más tarde, en 2009, salió a la luz Desde el mar de Lusitania, en recuerdo de la bellísima Beatriz de Sá. Hubiese sido lo lógico escribir después sobre la adolescente y recatada Camila, pero a la autora se le interpuso otro personaje, una señora a la que no se podía negar una indudable influencia en la biografía de Garcilaso. A esta dama el poeta no le atribuyó ningún nombre pastoril, pero fue ella quien le dio sus cinco hijos legítimos. Solo una vez aparece citada expresamente en sus poemas, mas hay unas palabras que a su vida en común pueden aludir: Duro campo de batalla  el lecho. Lo cierto fue que ella le sobrevivió muchos años, se ocupó de dar sepultura en Toledo a Garcilaso, y lo más importante ella fue el origen de su linaje y su permanente compañera. Por eso era razonable, y hasta de justicia, el que ahora se dedicase una novela a doña Elena de Zúñiga, esposa del poeta, que, aunque casi excluida de sus versos, tan relevante y fundamental papel desempeñó en su vida. Para recordarla se narran aquí, con gran detalle, los últimos días de su existencia. Su memoria es también, en gran medida, la memoria de Garcilaso.

 


TODAVÍA EL GRECO HABLA, UNA CRÓNICA DEL III CENTENARIO DE LA MUERTE DE EL GRECO EN TOLEDO (1910-1914)

   Estamos en 1910. Dentro de cuatro años se cumplirá el III Centenario de un suceso, que en su momento, no obsesionó a nadie: la muerte en Toledo de Dominico Theotocópuli, el Greco. Su obra aparece repartida por todo el mundo. El periodista Luis Sepúlveda es encargado por el editor de “El Castellano”, para que a través de una columna titulada: “Todavía el Greco, habla”, haga el seguimiento de todos los pormenores que se lleven a cabo en tan celebrado acontecimiento. Unos años que de 1910-1914 le llevará a través de hechos históricos, unas veces como detective, otra obligado por los acontecimientos o las circunstancias, a la búsqueda de la noticia, y otra a encontrarse con lo que no buscaba: “Alarma en el Entierro del Conde de Orgaz”; “entrevista con el Comisario regio de Turismo Sr. de Vega Inclán”; “Verdades como puños”; “¿Renuncia Sorolla como presidente?”; ”Noticias sobre la venta de unos Grecos”; son algunos de los títulos con los que ilustrará su columna. Luis Sepúlveda nunca imaginó que este tema, sin el menor interés en principio para él, se fuera a convertir en una novela de  misterio, viajes, tensión, incertidumbre a tan sólo tres meses de la celebración, emboscadas profesionales de otros medios, luchas políticas, conspiraciones por los de dentro y los de fuera, y hasta la denuncia, de la desaparición de tres Grecos del retablo de Santo Domingo el Antiguo.
 Con estos y otros elementos históricos apasionantes se ha escrito esta novela.

 


Y SE HIZO LEYENDA

Carlos MENDO

    En una noche de frío intenso y lluvia torrencial un capitán de la Academia de Infantería se encuentra en la piedra del Rey Moro (caprichosa atalaya toledana) a la espera del paso de sus alumnos, cuando, de improviso, aparece ante él un misterioso hombre que inicia una agradable conversación sobre leyendas toledanas. De esa forma pasan el tiempo hasta que el paisano menciona una que al oficial le resulta desconocida y que gentilmente narra. Terminada que es la aurora anuncia la llegada de un nuevo día y el extraño visitante desaparece de la misma forma que había aparecido.
Y se hizo leyenda se ambienta en Toledo, en la década de los años sesenta del siglo XX. Asesinatos, intriga, amor y desamor de los protagonistas. Y como escenario las clases sociales y las costumbres de una época pasada pero cercana. Realidad, ficción y fantasía se entremezclan para que el lector, al igual que el capitán, tenga dudas sobre si lo acontecido y lo leído es cierto o falso. 


MEMORIAS DE DOMENIKO THEOTOCOPOULOS, EL GRECO

Ángel SANTOS VAQUERO

    Este libro nos remonta al último tercio del siglo XVI y primeros años del XVII a través de las Memorias Apócrifas de Jhoan Doméniko Theotocopoulos, El Greco. En ellas el magistral pintor nos habla de su vida desde que llegó a Toledo con referencias a su pasado, de sus problemas económicos, familiares y de relación social; nos aporta su visión de la pintura; nos define y describe sus trabajos; nos relata sus pleitos judiciales para defender lo que cree que le pertenece en justicia; nos detalla y puntualiza las sociedad toledana: personajes a quienes trató, sus instituciones (conventos, cofradías, hospitales…), la vida de sus barrios, su economía, costumbres y, además, procede como un cronista aportándonos el testimonio de los eventos y sucesos que conoció de cerca tanto en la ciudad como en España.


EL BALLESTERO DEL REY

Alejandro TORRES VILLAMOR

 

   La ausencia de fuentes hace que los estudios y análisis sobre el reinado de Pedro I de Castilla tengan como fundamento la Crónica escrita por Pero López de Ayala, que, de manera magistral, relata los hechos para resaltar el lado más negativo del monarca.
   Indudablemente, los Trastámara se ocuparon de eliminar la documentación que pudiera justificar los actos del rey don Pedro para reprimir los desórdenes, corruptelas y deslealtades de los nobles. Tanto es así que aún hoy día sigue abierto el debate sobre si ha de corresponderle el calificativo de “Cruel” o de “Justiciero”.
   Alejandro Torres alega, sin embargo, argumentos a favor de Pedro I de Castilla, y ellos inspiran este relato en el que se mezcla la realidad y la ficción para dar una visión razonada y razonable, pero distinta, de la ofrecida por el canciller Ayala.


EL COLOR DEL OLVIDO

Ángel BIENAYAS DE LA ENCINA

 

   España, 1583. El entonces todopoderoso Felipe II regresa a El Escorial después de tres años de contienda para hacer realidad su gran sueño: la conquista de Portugal y la unificación de la Península. Allí revisa el estado de las obras del Monasterio, a punto de finalizar, y contempla el cuadro central de lo que sería su imponente Basílica: El Martirio de San Mauricio, adjudicado al pintor cretense El Greco, cuyo lienzo El Expolio le cautivó sobremanera años atrás en la catedral de Toledo.
   A partir de ese momento, la vida de El Greco da un giro inesperado, se enfrenta a la soledad y a una trama que le perseguirá hasta el final de sus días. Sólo Francesco, su fiel criado, le estimula ante una adversidad que le empuja a un destino incierto. En ese aislamiento, El Greco empieza a adentrarse por laberintos artísticos no transitados hasta la fecha. Es ahí donde percibe la grandeza de su obra.

   En la actualidad. Un accidente de tráfico lleva a Josep de la Cruz al Hospital de Parapléjicos de Toledo. Su brillante carrera en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se corta de raíz. Su vida se transforma. Descubrirá emociones que antes ni siquiera había soñado y encontrará a Benjamín Navarro, paciente indefinible de existencia placentera. 
   En Toledo y en Barcelona, un peligro le acecha en todo momento. Pero son el misterio y la sensibilidad de los cuadros de El Greco los que le atrapan y le convierten en otra persona.

   En esta novela, Ángel Bienayas conecta magistralmente a dos personajes de épocas muy diferentes. Dos mundos distintos, donde el engaño y las emboscadas se van interponiendo en una espiral cada vez más estrecha y desenlace inesperado. Será realmente “El color del olvido” lo que les unirá de manera definitiva.


EL BALAJE DE REY SALOMÓN

Lázaro RODRÍGUEZ DÍAZ-DELGADO

 

   Juan Centeno, un investigador privado que vive en un pueblo de la provincia de Toledo, Ocaña, recibe la llamada de una joven, María Blasco, rogándole que viaje a Santo Domingo de la Calzada para investigar la desaparición de su jefe, Lorenzo López de Haro, un historiador especializado en la Baja Edad Media.
  
Lorenzo había recibido el encargo del arzobispo de Toledo —poco después del fallecimiento de monseñor Lustiger, cardenal arzobispo de París— de estudiar la «Positio Histórica» del proceso de beatificación de la reina Isabel la Católica y encontrar pruebas y evidencias para acelerarlo. 
  
 Algunas personas, Lustiger era una de ellas, opinaban que la implantación en sus reinos de la Nueva Inquisición y el Decreto de Expulsión de los judíos fueron actos brutales contrarios a los mandamientos de la Iglesia y, en consecuencia, se oponían al citado proceso.
  
Juan va a Santo Domingo de la Calzada, y en Tricio, un pueblo cercano al anterior, descubre el cadáver de Lorenzo oculto en un sepulcro de piedra con una nota entre sus manos en la que el fallecido había escrito Nostradamus y la Orden de la Paloma.
  
Más tarde, Juan encuentra otra nota de Lorenzo en la que le pide que continúe con su investigación y les marca, a él y a María, el itinerario que deben seguir: Ocaña, Torrijos, Casarrubios del Monte, Murcia y Valencia.
  
En el transcurso de la investigación, María y Juan averiguan que Lorenzo había sido envenenado con acónito por la Orden de la Paloma, una orden fundada en 1379 por Juan I, el hijo y heredero de Enrique II —el primer rey de la dinastía Trastámara—. El acónito también pudo utilizarse, para asesinar al citado Enrique II y a otros miembros de la dinastía, que intentaron reestablecer el poder de la monarquía y librarse de la influencia que los judíos y conversos habían conseguido en el reinado de Pedro I: su corte se decía era una corte de judíos, y ese fue la razón esgrimida por su hermanastro bastardo, el futuro Enrique II, para asesinarle y coronarse rey.
  
María y Juan llegan a la conclusión de que Lorenzo buscaba el collar de la Orden de la Paloma, y que éste era el que entregó Juan II de Aragón para firmar el contrato de arras del matrimonio de su hijo con Isabel de Castilla.
   La
trama se centra en localizar el collar, que también buscan los miembros de la Orden, y descubrir porqué era tan  importante para ellos y para Lorenzo.
  
Las pistas dejadas por el historiador les llevan a visitar distintos lugares: Ocaña, Torrijos, Toledo, Valencia y Murcia, donde investigan sepulcros, escudos heráldicos, palacios, iglesias y catedrales.
 
   Otra trama paralela apunta a que la Orden de la Paloma, en la que se habían infiltrado judíos conversos en el reinado de Juan I, perseguía varios objetivos: proteger el balaje de Salomón, controlar el estado y las instituciones y establecer su reino en su querida Sefarad.
  
Juan deduce que la reina Isabel...


CAMINO POR EL QUE HAS DE ANDAR

Fernando PINILLA INFIESTA

 

   A principios del siglo XV, Alfonso de Paradinas recuerda, en su celda del Monasterio de Veruela y poco antes de morir, los meses en que el azar lo puso en tratos con Juan Ruiz. En efecto, más de noventa años antes, cuando el niño Alfonso entró a servir en la casa del obispo Don Gil de Albornoz, conoció al párroco de Hita, a la sazón recluido en penitencia en el Palacio Arzobispal de Toledo. Era el castigo por razón de haber tenido Don Gil por ofensa contra la fe y su dignidad alguna de las historias que Juan Ruiz rimara en torno a 1330 y que corrían por las plazas como Cantares del Arcipreste. No se apocó el poeta ante el castigo sin embargo y buscó, en aquel refugio donde le penitenciaban, corregir y completar las andanzas del afamado clérigo, dando a la copia en 1343 la versión final de su Libro, que los siglos acabaron por entregarnos como De Buen Amor. Durante aquellos meses fue Juan Ruiz para el niño preceptor y consejero y una figura paternal a quien deberá a la postre las directrices que encauzarán definitivamente su vida.

   La voz de Alfonso conducirá al lector por entre las calles de Toledo, las huertas de Azucaica y los páramos de Seseña; será quien le presente las figuras más principales y las más menesterosas de su tiempo y por quien sabrá del malestar con que la pobreza llenó la ciudad mediado el siglo.

   Cuando sea Juan Ruiz quien hable, será para referir, entreverada con alguna de la sabiduría de ese entonces, la fábula de cómo le nació como un hijo el libro, al que por igual va a deber fama y cautiverio, mientras peregrinaba por tierras de la Alcarria por ver de calmar el alma de las dudas y el pecado. Al arrullo del relato de andanzas y ejemplos, instruirá al niño Alfonso en el camino por el que deberá andar para ser un hombre libre, vistiéndole para ello de las mejores armas para el intelecto. Una en particular, la estará repitiendo como una letanía durante toda su vida.


LA ÚLTIMA CANTIGA

Antonio ALMOGUERA SÁNCHEZ

 

   Ruy, un joven abogado, hereda de su tío abuelo, el eminente profesor don Gonzalo Bargas, la casa de la familia en Toledo, un edificio de origen medieval enclavado en el casco histórico, cuya reconstrucción abre el umbral a una misteriosa historia que se manifiesta por medio de un mensaje musical y una inscripción.

   De esta forma inesperada, Ruy y su esposa Gracia se ven involucrados en el esclarecimiento de un asesinato acaecido en el Toledo de Alfonso X, que fluye en el trasfondo de una cantiga inacabada, la última cantiga del Libro en Loor de Santa María del Rey Sabio, perdida para siempre.

   Las pesquisas de los protagonistas de esta historia discurren en la frontera de la realidad  y el ensueño en tanto que el marco temporal ve diluido sus contornos. En la reconstrucción de la leyenda, Ruy se ve trasportado a escenarios, sonidos, olores y palabras de aquel tiempo como páginas de un libro a medio acabar, sombras y certezas que están en el fondo de una sospecha, espejos donde el amor es un continuum de otros días y otras horas ya vividos.